Una tarde anailógica
Saturday, September 15th, 2007Acabo de llegar a casa tras cubrir para IDEAL la última edición del Gran Premio de Marcha Ciudad de Guadix. Ha sido una tarde anailógica de principio a fin. La organización se ha esmerado en que no faltase ningún detalle analógico. Allí estaba el animador de la prueba con micrófono en mano y al borde del infarto. Tampoco faltaba la música habitual de estos eventos: Carros de Fuego, Rocky,… Puestos de promociones de artículos más o menos relacionados con el deporte e incluso chessleaders con pompones. No faltaba un detalle
La mente de los organizadores sigue siendo analógica, o mejor dicho, anailógica. La zona habilitada para prensa estaba marcada con un cartel escrito con rotulador. La zona reservada no se diferenciaba en nada a cualquier otra del circuito, sólo garantizaba que los medios de comunicación disponían de un lugar en el que poder seguir la prueba con cierta tranquilidad y sobre la línea de meta. Gracias.
Sin embargo, a nadie se la ha ocurrido que algún medio podía ir equipado con un ordenador para seguir la prueba y hacer su crónica en el sitio. No, no había ni una mísera mesa de terraza de bar en la que poner el portátil. No pido una conexión a una red wifi, ni un cable en el que enchufar la máquina si la batería escaseaba. Sólo pido una mesa en la que poder apoyar el ordenador. Naturalmente tener acceso a los resultados vía web o cosas por el estilo queda claro que es un sueño inalcanzable.
No es un defecto de estos organizadores. En general, es un defecto de todos los organizadores de todos los actos que se hacen en Guadix. ¿Por qué? porque a nadie se le ocurre que las exigencias de inmediatez del mundo actual son paralelas a los recursos técnicos normalmente disponibles. Recuerdo ahora la última toma de posesión en el Ayuntamiento de Guadix. A nadie se le ocurrió que por la hora la mayoría de los medios iban a tener problemas si tenían que esperar que el corresponsal de turno llegase a su casa, escribiese y enviase. Siguen sin tomarnos en serio (a los digitales).
Vodafone
La segunda parte de la tarde anailógica la ha puesto la compañía de telefonía móvil Vodafone. Cuando he querido configurar mi móvil como módem para tener el acceso a Internet y enviar mi crónica he vivido una situación que sólo desde el sentido del humor se puede superar. Ha sido horroroso.
He pasado sucesivamente por teleoperadores que me han hecho las mismas preguntas. Hasta cinco teleoperadores me han preguntado mi nombre, apellido, dni y número de línea de teléfono con la que quería realizar la conexión. Sólo el quinto el teleoperador ha contestado a mi pregunta: el número de teléfono para realizarla, porque el resto de los datos los tenía configurados. Algunos de los teleoperadores no sabían ni de lo que hablaba ¿Le conviene a Vodafone usar a cinco personas en una sola consulta?
El número era sólo tres guarismo y unos asteriscos y almohadillas. Para consultar ese dato en una pantalla han sido necesarias cinco personas. Si esperasemos que Vodafone escribiese El Quijote nos podrían dar las uvas. Durante más de cinco minutos y después de oír la música de espera por un oído y al animador de la prueba desgañitándose por otro durante la entrega de trofeos he podido por fin entregar mi crónica.
¿Toda? ¡No! Los jueces de la prueba se estaban peleando con sus ordenadores para saber los tiempos. Después de entregarnos una copia en la que todos los tiempos estaban mal nos han dado clasificaciones y tiempos de viva voz, que, de momento, no se cuelga como esos PCs.
Hemos terminado pasadas las diez de la noche. Yo había escrito mi crónica a la espera de los tiempos sobre la mesa de una terraza y acompañado de una cerveza.
La mente de los organizadores sigue siendo analógica, o mejor dicho, anailógica. La zona habilitada para prensa estaba marcada con un cartel escrito con rotulador. La zona reservada no se diferenciaba en nada a cualquier otra del circuito, sólo garantizaba que los medios de comunicación disponían de un lugar en el que poder seguir la prueba con cierta tranquilidad y sobre la línea de meta. Gracias.
Sin embargo, a nadie se la ha ocurrido que algún medio podía ir equipado con un ordenador para seguir la prueba y hacer su crónica en el sitio. No, no había ni una mísera mesa de terraza de bar en la que poner el portátil. No pido una conexión a una red wifi, ni un cable en el que enchufar la máquina si la batería escaseaba. Sólo pido una mesa en la que poder apoyar el ordenador. Naturalmente tener acceso a los resultados vía web o cosas por el estilo queda claro que es un sueño inalcanzable.
No es un defecto de estos organizadores. En general, es un defecto de todos los organizadores de todos los actos que se hacen en Guadix. ¿Por qué? porque a nadie se le ocurre que las exigencias de inmediatez del mundo actual son paralelas a los recursos técnicos normalmente disponibles. Recuerdo ahora la última toma de posesión en el Ayuntamiento de Guadix. A nadie se le ocurrió que por la hora la mayoría de los medios iban a tener problemas si tenían que esperar que el corresponsal de turno llegase a su casa, escribiese y enviase. Siguen sin tomarnos en serio (a los digitales).
Vodafone
La segunda parte de la tarde anailógica la ha puesto la compañía de telefonía móvil Vodafone. Cuando he querido configurar mi móvil como módem para tener el acceso a Internet y enviar mi crónica he vivido una situación que sólo desde el sentido del humor se puede superar. Ha sido horroroso.
He pasado sucesivamente por teleoperadores que me han hecho las mismas preguntas. Hasta cinco teleoperadores me han preguntado mi nombre, apellido, dni y número de línea de teléfono con la que quería realizar la conexión. Sólo el quinto el teleoperador ha contestado a mi pregunta: el número de teléfono para realizarla, porque el resto de los datos los tenía configurados. Algunos de los teleoperadores no sabían ni de lo que hablaba ¿Le conviene a Vodafone usar a cinco personas en una sola consulta?
El número era sólo tres guarismo y unos asteriscos y almohadillas. Para consultar ese dato en una pantalla han sido necesarias cinco personas. Si esperasemos que Vodafone escribiese El Quijote nos podrían dar las uvas. Durante más de cinco minutos y después de oír la música de espera por un oído y al animador de la prueba desgañitándose por otro durante la entrega de trofeos he podido por fin entregar mi crónica.
¿Toda? ¡No! Los jueces de la prueba se estaban peleando con sus ordenadores para saber los tiempos. Después de entregarnos una copia en la que todos los tiempos estaban mal nos han dado clasificaciones y tiempos de viva voz, que, de momento, no se cuelga como esos PCs.
Hemos terminado pasadas las diez de la noche. Yo había escrito mi crónica a la espera de los tiempos sobre la mesa de una terraza y acompañado de una cerveza.