Este año he pensado trasladarme al otro lado de la casa. Sólo tengo una ventana orientada al sur que da a una terraza. La habitación, pese a su buena orientación es pequeña y está infrautilizada. Así que como estoy solo me he llevado el sillón, la tele y una mesa de camilla. Allí he creado mi pequeña y cálida salita para soportar el duro invierno accitano. Claro, quedaba pendiente saber si la decisión y la mudanza interna suponía una mejora en confort. Sólo un experto me podría sacar de dudas y lo encontré. Se llama Momo, es el gato de Lidia y ha testado el grado de comodidad de la nueva ubicación. Parece que todo está bien y es de su gusto. Ahora sólo falta que me devuelva el sillón.
