
Hoy estaba en los quioscos el número 3 de
Público. Con él -no se puede separar- la contraportada dedicada a deportes. El día que salía el nuevo periódico predecía yo -no es brujería, es estadística- que nos íbamos a hartar de Ronaldinho y Raúl. En efecto, en el número 1 ya se dedicaba la contraportada al jugador del Barça y había una llamada a una entrevista a Raúl.
En el número 2 la contra se dedicaba a la muerte de un jugador de fútbol, Puerta. La muerte súbita de un veinteañero merece esa contraportada y más.
En el número 3, quizá para darme la razón, la contra la ocupa la foto del madridista Raúl. Acerté.
Demasiado previsible esto de los anestesiantes deportes. Creo que si un peródico dedica su contraportada a un tema tan específico, en este caso el monótono mundo de los deportes, pierde frescura. Raúl es noticia si juega, si no juega, si juega bien, si juega mal, si marca gol o si no lo marca. Seguiremos viendo a Raúl en la contraportada de Público: Raúl juega, Raúl se lesiona, el análisis de orina de Raúl, hasta Raúl se jubila o qué hace Raúl en su jubilación.