Puede parecer obsesión, pero no lo es. Sólo es casualidad. Mi hermana vence a Vodafone y obliga a la multinacional a llevarse sus antenas de su edificio. Mi hermana, como ya conté en otro post (
El terror de los trancos), es la señora Cuesta de su comunidad, la del edificio Arcadia, en Málaga. Mi hermana ha ganado la batalla en los tribunales.
Es una buena noticia. Sin embargo, tengo una pequeña crítica a la prensa que ha tocado el caso, especialmente a La Opinión de Málaga. Lo único cierto en esta historia es que la jueza dio la razón a los vecinos porque el tiempo de vigencia del contrato había experidado. Se acabó, ya no hay más. Los vecinos hicieron cumplir porque la compañía no había actuado de forma transparente y estaban un poco cabreados, “pa lista tú, listos nosotros”. Vodafone pagaba por la instalación de dos antenas y tenía instaladas tres. El tiempo del contrato había finalizado y ellos seguían allí.
Ni en la sentencia ni en ningún otro sitio se dice, pero La Opinión cita directamente motivos relacionados con la salud en el sumario de la primera noticia:”Los residentes declararon sentirse alarmados porque se han producido al menos treinta casos de cáncer en el edificio, lo que les puso en alerta”. No fue eso, fueron las fechas. Los asuntos de salud no han tenido nada que ver, como tampoco el que la jueza sea hermana de otro juez por afamado que éste sea. No, es sólo el fin de la vigencia de un contrato y no “por motivos de seguridad y de salud” como dice La Opinión.
Se espera que hoy la compañía, en cumplimiento de la sentencia, comience el desmantelamiento de la instalación. La Opinión sigue insistiendo en la previa. Según ellos, se trata de la preocupación de los vecinos por la salud: Estaban preocupados por 30 casos de cáncer detectados entre los 500 vecinos. Y dale, y del suspenso de Maripili en Conocimiento del Medio, a ver si van a ser las antenas que emiten unas ondas radioactivas que impiden que la niña se concentre.