Me explico (Deportes)

Me comentan a través del correo que quizá sea demasiado radical en mi postura contra los deportes. Resulta incluso increible que a una persona no le gusten los deportes. Me pregunta que si lo que hago en realidad es dramatizar y exagerar. Pues no, vuelvo a decir que me aburren y me cansan.

Esta es mi postura:

Las crónicas deportivas contribuyen en buena medida a ese efecto “adormecedor” de los deportes. Como en tantas cosas Roma continúa vigente y “el pan y circo” sigue existiendo. Las retransmisiones deportivas son una buena muestra de ello.

No es que esté en contra de la práctica deportiva. Es bueno y saludable. Lo recomiendo. De lo que estoy en contra es de este atontecimiento que produce especialmente el fútbol en nuestra sociedad. Lo que haga Raúl no va a cambiar en nada mi vida ni me va a ayudar a pagar la letra del coche a final de mes. Me puede ayudar a olvidarlo por un rato, pero poco más.

Quizá no sería tan radical si no estuviese saturado de tanta tontería. El problema es que nos atiborran, como también lo hacen de Madeleine, de Gran Hermano y de Pantoja. Nos empachan de todo lo que resulta fácil. Ir a la puerta del entrenamiento del Real Madrid o del Barça es sencillo. Lo he visto, he visto que es noticia que si tal o cual jugador acude sonriente o a disgusto a un entrenamiento es noticia. ¡Qué tontería!

Ya sé lo que estarán pensando. No, no creo que el problema sea lo que la audiencia demande. La tendiditis de Raúl puede llenar horas de telediarios sin demasiado esfuerzo. Así de fácil. ¿Cuántos minutos tuvo hoy la crisis de Birmania -la otra portada de Público- en el Telediario? ¿Cuántos tuvo el último partido del Real Madrid? Desproporcionado ¿verdad?

Amigo, como te veo venir, te digo que mi postura sería igual si se tratase de la salida de la Macarena.

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