Qué cosas!
¡Qué cosas! a uno esto del fútbol ni fu ni fa, pero va por la calle y se encuentra con una caterva como la de la foto rodeando la rotonda de la Plaza de las Américas.La primera decisión del alcalde del PP de mi pueblo, en su primer día de gobierno, fue cerrarle el grifo para impedir que los aficionados del Madrid o del Barça (a la hora que se tomó la decisión no se sabía) tomasen la fuente. De todos es sabido que los aficionados al fútbol no suelen ser muy respetuosos con lo público, una vez que ganan un título se creen con derecho a romper cualquier cosa por la sencilla razón de que su equipo es el mejor. En esto no se distinguen ni los del Madrí ni los del Barça. La parte del cerebro donde se encuentran los modales debe ser lo primero que le extirpan cuando se abonan al “satélite” para ver los partidos.
Y, finalmente, lo que más me sigue llamando la atención de estos aficionados al fútbol es su voluntad ¿Qué coño hace un tío en pleno mes de junio con una bufanda por muy del Madrí que sea? Pues nada, ahí estaban ellos: ¡Hala Madrid! y dale que te pego bufanda p’arriba, bufanda p’abajo. Y en mitad de la euforia aparece mi madre toda vestida de blanco coreando el ¡Hala Madrid! como si el espíritu de Santiago Bernabeu la poseyese ¡Qué cosas!