Sísifo, hoy como ayer

¡Estos clásicos! ¿Cuántos Sísifos viven entre nosotros?


Para refrescar la memoria:


Sísifo fue obligado a empujar una piedra enorme cuesta arriba por una ladera empinada, pero antes de que alcanzase la cima de la colina la piedra siempre rodaba hacia abajo, y Sísifo tenía que empezar de nuevo desde el principio.

Y así hasta el día de hoy en el que algunos siguen empujando su propia piedra y cuando están a punto de poder descansar la dejan caer ladera abajo. ¡¿Cuánto debe pesar esa roca al final de la ladera para dejarla caer?! Pero lo cierto es que he sido testigo de como algunos la han empujado para empezar otra vez, porque algunos sólo se saben encontrar a si mismos si es empujando la roca. Cuando uno sólo sabe empujar piedras, seguramente, sólo debe empujar piedras.



6 Responses to “Sísifo, hoy como ayer”

  1. Sísifa Says:

    Dice Camus que Sísifo era dueño de su propio destino, y también hay que verlo feliz. Algunos sirven para empujar y otros para ayudar desde la cima a que la piedra no ruede hacia abajo. La suma de los dos llegará a crear algo. Será mejor o peor dependiendo del esfuerzo de ambos. No hay movimiento sin energía, ni metas que conseguir sin ilusiones previas.

  2. J.J. Pérez Says:

    El trabajo de Sísifo es un trabajo en solitario, es una condena personal e intransferible. Sísifo debe empujar su piedra, nadie lo puede hacer por él. Tampoco nadie le pregunta a Sísifo qué hace empujando la roca.

    Sí, Sísifo es feliz empujando su roca, no tiene más fin que ese. Su condena es el precio de su eternidad. Él existe porque existe su condena y para él no hay nada más allá de su ladera. Sabe que si la piedra vuelve al valle tendrá que volver a subirla y vuelta a empezar.

  3. Anonymous Says:

    ¿Y si en la otra ladera de la colina hay otro Sísifo empujando su piedra?

  4. Anonymous Says:

    Pues sí. Pero es que hay gente que no ve más allá de sus narices. Si estás empujando tu piedra y sabes que la cima que vas a alcanzar no vale la pena, más vale no seguir empujando, no? Otra cosa es que esto pase a mitad camino, o a punto de alcanzar la cima, porque esa pendiente hacia arriba no es fácil subirla y llega un momento en que es mayor el esfuerzo que la recompensa, que sabes ya que no es la que esperas.

  5. Jorge Says:

    Algunos contínuamente se empecinan en arrastar “la misma piedra”.
    Personalmente, creo que los hay de dos tipos. Los que lo asumen como algo sumativo y por tanto experiencial, y los que realizan su quehacer como “una losa” y amargamente continúan una vida de la que son “actores secundarios” o meros espectadores.
    Cierto es que el mito de Sísifo toma hoy otro cuerpo. Esto es que, mientras la juventud se encierra en la idea de que el mañana no existe, y entonces viven al filo de la navaja, mostrando una personalidad en la que el sumo es el “carpe diem”, otros ven esta “condena” como parte intrínseca de la existencia, donde el destino no lo pueden manejar, dejándose llevar, tomando “la misma piedra amargamente”.
    Aunque, matizando, Sísifo era dueño de su destino, y las almas en pena que diariamente arrastran la piedra, “son llevados por la corriente”. Que nadie lo dude; nosostros labramos nuestro camino a base de esfuerzos, llegaremos o no, pero, a diferencia de Sísifo, algún día pereceremos. No obstante, ¿lo intentamos?

  6. Anonymous Says:

    y yo que veo que hay gente con vocación de piedra!!!!! te pasas la vida arrastrándolos para arriba y cuando te das la vuelta se deslizan otra vez para abajo… Yo nací para piedra.. que me lleven, que me lleven…. mira, eso me ha sugerido el tema (annajv)

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