
Pero antes de irte permíteme que te de las gracias por aquellas mañanas de sábado que me regalaste cuando te conocí como Lily Munster. Quiero que sepas antes de decirte adiós que no sólo fuiste el amor de Herman Munster, todos estabamos enamorados de ti.
Gracias.
This entry was posted
on Thursday, January 11th, 2007 at 8:49 am and is filed under Uncategorized.
You can follow any responses to this entry through the RSS 2.0 feed.
You can leave a response, or trackback from your own site.